Wyoming, noviembre de 1983.-
Había llegado noviembre, con miedo, con ganas, con amor,…Ennis. Aquella discusión.
Jack abrió la puerta de entrada, dejó las llaves encima de una silla.
Era extraño, la cabaña apenas estaba iluminada, solo la tenue luz que entraba por las ventanas y ésta disminuía, la noche se acercaba. Ennis ya debía de estar aquí, sus pasos, su sonrisa, sus silencios, sus besos, esos besos…no había música, no había ningún sonido. Preocupado caminó a la cocina, ojeó el pequeño salón, subió a la habitación, nada, nada. Su cuerpo se estremeció, el sombrero de Ennis estaba en su sitio, sus botas en el suelo…acudió de nuevo a la entrada, las escaleras volaban bajo sus pies, …entonces lo vio. Era él, en un lado del sofá, acurrucado, apenas se veía, medio cubierto con una manta, semidesnudo, en silencio. Ennis contemplaba sus manos, callos, algún arañazo, no había anillos, ni nada, solo un reloj barato con una correa medio rota, beis, sí era viejo, …aquellos fueron buenos tiempos.
Jack sabía que algo iba mal, lo intuía. Desde mayo, apenas habían hablado, unas breves líneas, su cita, el alquiler de esa cabaña, las llaves…aquellas palabras.
Puso su mano suavemente en su hombro desnudo, la camisa totalmente desabrochada, vieja, grande y con algún roto, se caía hacia un lado, le acarició algunos rizos, algunos más largos y rubios, algunas canas también.
-“¿Qué tal el viaje?, ¿y tus hijas?”
Él se levantó nervioso, él ya estaba aquí, su temblor era evidente, estaba asustado.
Hacía tiempo ya, pocas palabras, en realidad muchas palabras, demasiadas para su gusto, algún grito, recriminaciones, dolor, soledad, amor, …Jack. Aquella discusión.
-“Hola, …Jack…”
-“Hey…¿y el trabajo?”
-“Bien, ¿y tú?, ¿y tus padres?”
Jack le miraba detenidamente, su preocupación iba en aumento. Mucho tiempo.
-“Ennis…”
-“¿Quieres que te prepare alguna cosa?, puedo hacer algo rápido, he arreglado algunas cosas en la cocina. Estarás cansado”
Ennis fue hacia la cocina, él le alcanzó por detrás, lo sujetó por un brazo, rodeó su cintura.
Su sonrisa, una combinación extraña. Tranquilizadora y maliciosa.
-“Sí, si voy a querer algo…arriba, en la habitación…te gustará”
Ennis se estremeció, sintió frío y calor.
-“Claro, …sí. Jack…. Oye,… Jack…”
Jack silenció su boca con un suave y breve beso, aquellas palabras, …demasiadas…
Con pasos cansados subió a la habitación, Jack le siguió pensativo.
Ennis deslizó las cortinas de la pequeña alcoba, miró brevemente por la ventana. Seguidamente, casi desafiando a las cabañas de enfrente se desnudó, tampoco había mucho más que quitar. Jack, sentado en la cama le observaba, cauteloso y asombrado, estaba más delgado, disfrutaba, él se giró, se situó delante, lo miró, tal vez no tendría muchas ocasiones más, tal vez Jack y ….(Oh Dios!!!, No, por favor, no), …en un momento inclinó su cabeza hacia el suelo, sus rodillas en él, mejor así. El no podría ver sus lágrimas, sus manos unidas en su espalda.
Jack apenas comprendía pero quería satisfacerlo, tal vez, no entendía…, se levantó de la cama, acarició sus muñecas, sus manos, sus dedos, los besó, los lamió, …lo abrazó desde atrás, fuerte, muy fuerte, Ennis gimió.
La verdad, hacia ya tiempo que no lo abrazaba así, que no le protegía, tal vez él se sentía perdido, abandonado, tendría miedo, ¿se preguntaría por los otros?...tal vez era eso, solo eso. Ahora solo parecían dos amigos, conocidos….
El volvió a gemir complacido, más tranquilo, Jack le levantó parcialmente, lo llevó a la cama, sujetó sus hombros, acaricio su pecho, sus pezones, lo envolvió con la manta, le abrazó fuerte, otra vez, más fuerte, con ganas, con ansia …los sonidos de Ennis volvieron a escucharse, hacia tiempo ya.
Esos gemidos, eran…resultaban excitantes. Jack empezó a serenarse, él estaba allí. Ambos lo habían echado en falta, se habían echado en falta….Ennis se había sentido mal, había tenido miedo, mucho miedo…Jack lo era todo.
Jack empezó rápidamente a sentirse caliente, terriblemente cálido y húmedo, se desnudó pronto, no solía llevar ropa interior, hoy tampoco, …lo necesitaba a él, como siempre, como cada vez, distinto, igual, a él …Ennis. Jack miró sus manos trabajadas, ásperas, duras, delgadas, quería esas manos en su cuerpo, pero aún no, …Ennis era lo primero, necesitaba más. Jack lo sabía, de reojo vio sus mejillas.
-“Levántate”
Ennis se levantó, la mirada baja.
Jack, le alzó la barbilla, acarició sus labios, limpió sus mejillas.
-“No te preocupes, todo irá bien, estás en mis brazos”
-“…”
Pellizcó con fuerza uno de sus pezones.
Ennis, sorprendido, gimió de nuevo.
-“Eres mío, mío, solo mío…estoy aquí. ¿entiendes?. No hay nadie Ennis, solo tú, siempre tú.”
Continuó apretando, arañando esos deliciosos pezones, esta vez con la boca…cada vez más duros.
-“Mío, …¿entiendes?”
Ennis se estremecía, de dolor, de placer, de alegría, … respiraba tranquilo, por fin.
-“Sí, sí….sí Jack. Sí, síiiiiiii…………mi amor, siempre, siempre…síiiiiiii”
Sus labios fueron abiertos bruscamente, una lengua irrumpió sin permiso casi asfixiándolo, sus pezones continuaban duros, defendiéndose involuntariamente de esos dedos, de esas uñas. No podía respirar, no importaba respirar. No, ahora no, …él estaba en el cielo. Jack lo sentía.
Tan bruscamente como habían empezado, los labios se retiraron, los dedos también. Jack lo miró.
-“A la pared, rápido, de espaldas…vamos”
-“Sí”
Jack sujetó fuertemente sus muñecas, allí en la espalda estaban bien, no molestarían. Lo empujó con firmeza contra la pared…Ennis volvió a gemir, excitado, feliz.
Ohhhhhh Dios!!!!, como, en realidad, había echado en falta esos sonidos, mucho tiempo, …eran una llamada de amor, protección, deseo, ganas….mi Ennis.
No haría falta lubricante,… mejor así, mejor.
El estaba ardiendo, su amado también.
Una mano fuerte continuaba inmovilizando a su amado contra la pared, con la otra, con esas uñas…un sendero rosado iba apareciendo conforme bajaban, lentas y firmes, abajo.
Ohhhhhhhhhhhh Dios!!!, como, en realidad, había echado en falta, esas manos, esa presión, era su grito de guerra, de posesión de deseo, de amor….mi Jack.
Era él, sí, y aquí, con él, …mejor así, mejor.
Una voz a su espalda, susurrante pero decidida, sin opción a duda.
-“Ábrete de piernas,…más”
De repente un dedo encontró su sitio, allí detrás, dos, tres….Ennis se estremecía, feliz…esos dedos iban locos, a su ritmo, como intentando encontrar, adaptarse, recuperar ese, su lugar, entrando, saliendo. , …él ya no estaba inmovilizado, su otra mano, adelante, allí delante, arriba, abajo, rápido, con brio, contra la pared, como siempre, solo que ahora no estaba solo.
Enloquecido a su vez, Ennis giró la cabeza, su boca fue llenada de nuevo rápidamente, con ferocidad, con hambre,…los dedos, todos aquellos abandonaron, dejando paso a aquello hermoso, erecto, duro, ansioso, con ganas. Movimientos bruscos, con cadencia, conocidos, deseados. Como teclas de un instrumento a la búsqueda de los sonidos más ardientes.
Jack, excitado, feliz, al límite, no podía más, pero su miembro, su boca, sus manos estaban todos ocupados, …Ennis era lo primero, su tranquilidad.
Ennis continuaba estremeciéndose, sus movimientos casi espasmódicos, no podía gritar…su boca llena, ansiosa, una mano a la espalda, sus pezones doloridos, necesidad, amor, pasión.
Sus piernas empezaron a temblar notoriamente. Se escapó como pudo de esa boca,….
-“Diossssssss!!!!!!!, Dios!!!!!! Awwwwwwwwwwwwwwww, no puedo..Ohhh, que bien”
Cayó al suelo de rodillas. Lleno de él. La pared blanca.
-“Gracias, gracias…Ohhh!!”
No se sabe como, sus mejillas se llenaron otra vez de lágrimas, su cuerpo relajado, su mirada oscura, feliz.
Jack lo contempló allí, en el suelo, excitado y extasiado.
Lo miró fijamente. Sujetó su cabeza. Lo abrazó, …como en aquella discusión.
-“Eres mío, …solo mío.”
Sobraban más palabras.
Jack lo sabía, …Ennis también.